Participación de COAMBA en el Artículo «Filomena, el Mediterráneo en llamas o la agonía del Mar Menor: balance de la crisis climática en 2021»

Compartimos el artículo publicado en rtve.es, que cuenta con la participación de Abilio Caetano, Vicepresidente de COAMBA y Alberto Vizcaíno, miembro de COAMBA.

Filomena, el Mediterráneo en llamas o la agonía del Mar Menor: balance de la crisis climática en 2021

  • Los ambientólogos opinan que los desastres naturales han servido para «evidenciar» lo que llevan décadas advirtiendo
  • La OMS aseguró también este año que el cambio climático es la mayor amenaza a la que se enfrenta la humanidad

La borrasca Filomena, los incendios que devoraron el Mediterráneo y la agonía del Mar Menor son solo algunos de los acontecimientos que han marcado 2021, un año señalado por el coronavirus, pero también por los desastres naturales, que han aumentado drásticamente desde 2019.

Este 2021 se esperaba decisivo en la lucha contra el cambio climático: Estados Unidos regresaba al Acuerdo de París y los líderes mundiales se reunían en la Cumbre del Clima de Glasgow. Los resultados de los encuentros todavía están por ver, sin embargo, para el responsable de clima y energía de Ecologistas en Acción, Javier Andaluz, ha sido » otro año más de declaraciones sin hechos reales».

La Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó un informe en el que resaltó que el cambio climático es «la mayor amenaza a la salud a la que se enfrenta la humanidad». Incluso un dinosaurio, Frankie, advirtió sobre la extinción de los seres humanos. No obstante, las mejores alertas han sido los fenómenos meteorológicos extremos que, como apunta el ambientólogo Alberto Vizcaíno, «han servido para evidenciar lo que se lleva décadas poniendo encima de la mesa».

Filomena, una nevada histórica en Madrid y el deshielo del Ártico

En España el año comenzó con una nevada histórica en Madrid, la mayor desde 1971. Las calles de la capital se cubrieron con más de 50 centímetros de nieve y resultó afectado el 70% del arbolado de parques emblemáticos. En total, se cuantificaron en 279 millones de euros los daños causados. La responsable fue la borrasca Filomena, que arrasó especialmente el centro y este peninsular

Enero fue, además, el mes en el que la oscilación térmica en España entre el día más frío y el más caluroso alcanzó 55 °C, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Justine, la quinta borrasca de gran impacto, llegó con temperaturas récord de calor, como los 26 °C en Valencia. Este reflejo del cambio climático se hizo todavía más visible en marzo, con el cierre definitivo de la estación de esquí de Navacerrada.

La variación de temperaturas pudo observarse también en Turquía, con máximas de 32 °C en la costa del Mar Negro. «A nivel mundial, estamos viendo más extremos, no solo en España», explicó el meteorólogo Scott Duncan. De hecho, un buque ruso pudo ir hasta China, pasando por el Ártico, por una nueva ruta marítima causada por el deshielo. De acuerdo con Vizcaíno, la culpable es la concentración de gases de efecto invernadero, que ha debilitado los reguladores naturales.

Mayo: cuando se desprendió el iceberg más grande del mundo

El 19 de mayo, el actual mayor iceberg del mundo, de unos 4.320 km², se desprendió al noroeste de la Antártida. Ese mismo mes, un grupo de científicos fijó el año 2060 como el límite para frenar el calentamiento global, cuando «ninguna intervención humana» podría detener el aumento del mar hasta los 21 centímetros.

También se dio a conocer que la Amazonía brasileña perdió 580,55 kilómetros de selva en abril, un nuevo récord para el mes, apuntó el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales. Pero hubo una nota positiva en mayo: el Congreso aprobó de forma definitiva la primera Ley de Cambio Climático.

Esta norma determina objetivos como que España debe alcanzar la neutralidad climática antes del año 2050. Sin embargo, los expertos aseguran que llegó 10 años tarde. «Aunque tiene algunas medidas interesantes, es muy poco ambiciosa», apunta Vizcaíno. Tampoco convence al responsable de clima y energía de Ecologistas en Acción, Javier Andaluz, quien considera que «es claramente insuficiente para enfrentar la emergencia climática».

Incendios, récord de temperaturas e inundaciones: el verano de 2021

En agosto, un nuevo informe del IPCC, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático, alertó de que aumentarían fenómenos extremos como las olas de calor, incendios o inundaciones de no reducirse las emisiones de CO₂. Justamente estas tres cosas marcaron el verano.

Canadá inauguró julio con temperaturas de hasta 49,6 °C. Allí, en la pequeña localidad de Lytton, un incendio forestal consumió en minutos el 90% de la población. En EE. UU., el fuego ‘Dixie’ de California arrasó casi un millón de hectáreas y es el mayor registrado en la historia del estado. Semanas más tarde, el clima extremo llegó al Mediterráneo: Sicilia alcanzó los 48,8 °C y Túnez los 50,2 °C.

De España a Grecia y Turquía, pasando por Francia, Portugal, Argelia o Italia, los incendios forestales abrasaron el sur de Europa y el norte de África. Según DatosRTVE, el fuego devoró más del doble de la media de las hectáreas que se quemaron en Europa en el mismo periodo de 2008 a 2020. Las llamas dejaron el peor incendio de los últimos 40 años en Castilla y León y grandes focos en Ribas de Sil (Lugo) y Estepona (Málaga), un fuego de los denominados de «sexta generación».

Los incendios de sexta generación, los más recientes y destructivos, son aquellos capaces de producir los temidos pirocúmulos. En el de Sierra Bermeja, el primero en España, un bombero perdió la vida. «No hay humedad suficiente en el ambiente como para que los propios ecosistemas luchen contra las altas temperaturas», explica Vizcaíno. Estos incendios son más difíciles de gestionar al añadírseles «un clima más favorable al fuego».

Aunque julio fue el más caluroso jamás registrado, también fueron letales las inundaciones de Centroeuropa, que dejaron más de 200 muertos en Alemania y Bélgica. Esta intensidad, de acuerdo con World Weather Attribution (WWA), se debió al aumento de la temperatura global. «Una subida de solo medio grado significa multiplicar por dos los impactos», añade Andaluz.

La agonía del Mar Menor a manos del ser humano

Varias toneladas de peces muertos cubrieron las playas del Mar Menor a finales de agosto, preocupando a vecinos y turistas. La catástrofe sacó a la luz la vulnerabilidad de la albufera, en peligro desde hace décadas por actividades humanas como la minería intensiva de metales y la explosión urbanística y del turismo.

Ese mes de agosto, antes de la agonía del Mar Menor y mientras casi toda España se encontraba en riesgo de incendios por la ola de calor que llevó a los 46,9 °C en el aeropuerto de Córdoba, el IPCC concluyó que el ser humano ha tenido un rol «innegable» en el cambio climático.

Alertas por sequía e históricas inundaciones en el final de año

El año hidrológico, que en España arranca en octubre y se extiende hasta septiembre, empezó sin apenas lluvias. Todas las cuencas hidrográficas se encontraban por debajo de los valores medios en las tres primeras semanas.

El índice de precipitación estandarizado (SPI) indicó déficit desde la primavera de 2021 en las cuencas Sur, del Ebro y Pirineo Oriental. En noviembre, el presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), Joaquín Páez, declaró la «situación excepcional por sequía extraordinaria» en el 80% de esta cuenca, al 26,1% de su capacidad.

«Andalucía es muy propensa a este fenómeno», el vicepresidente del Colegio de Ambientólogos de Andalucía, Abilio Caetano, reconoce el efecto del cambio climático en la escasez hídrica y subraya que la sequía viene siendo un problema desde los últimos 40 años. «Cada vez van a ser más frecuentes y más intensas», apunta. Pero no afecta exclusivamente al sur del país, sugiere Greenpeace: más de un 75% de la superficie está en riesgo de desertificación.

En el otro extremo, las intensas lluvias de la borrasca Barra provocaron inundaciones históricas a principios de diciembre. Rioja, Aragón, Asturias, Cantabria y el País Vasco fueron declaradas zonas gravemente afectadas y el río Arga registró la mayor crecida en las últimas dos décadas en Pamplona. «El cambio climático no trae solo sequía, sino que supone la variación de la climatología», comenta Caetano al respecto.

Glasgow, el adiós a los plásticos de un solo uso y otros avances

Uno de los encuentros más esperados era la Cumbre del Clima de Glasgow. En el marco de estas reuniones, EE. UU. y la UE impulsaron un pacto para recortar un 30% las emisiones de metano y 31 países se comprometieron a prohibir la fabricación de los coches de combustión. Pero se trata de acuerdos voluntarios, como recuerda Andaluz, y por ello no convencen a los científicos.

«Aunque se ha hablado de objetivos más tangibles, ha sido decepcionante», observa Caetano. También advierte de ello el ambientólogo Vizcaíno, para quien «2021 es el año del retardismo». «Sabemos qué medidas deberíamos de tomar, pero las estamos aplazando», justifica. Para el profesional, el modelo de producción actual de las energías renovables en España, que utiliza macrocentrales, supone, por ejemplo, un «fuerte impacto medioambiental».

Pese a todo, Vizcaíno llama a la positividad: «Hay que tener la esperanza de que se van a tomar medidas contundentes». De hecho, ya se han producido avances como la prohibición de los plásticos de un solo uso en la Unión Europea, la negativa a financiar nuevos proyectos de centrales eléctricas de carbón y el compromiso de aerolíneas internacionales de conseguir cero emisiones.

Fuente: rtve.es

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