Ana María Ballesteros, de Almodóvar, regresó a la Universidad de Córdoba en enero de 2017 con un contrato del programa Ramón y Cajal, cuyo objetivo es el retorno de destacados jóvenes investigadores con experiencia internacional consolidada. Antes de ello, había estudiado Ciencias Ambientales y un doctorado en la Universidad de Córdoba, en el Departamento de Química Analítica, con beca del Ministerio.

Recibió el premio extraordinario de fin de grado y de tesis y estos logros le abrieron las puertas a la obtención de una Beca Marie Curie Postdoctoral en la Universidad VU de Amsterdam (2012-2014) y una beca postdoctoral en la Universidad de Amberes (2014). Después, explica la investigadora, «lideré mi propio proyecto entre 2014 y 2017 bajo un programa de talento de jóvenes investigadores en los Países Bajos» y más tarde rechazó una recién obtenida plaza de profesor en una universidad noruega para «volver a casa».

Ballesteros considera que
Su doctorado estuvo centrado en el uso de disolventes verdes (disolventes supramoleculares) para analizar contaminantes en muestras ambientales y alimentos. Durante su etapa postdoctoral, se centró «en el uso de espectrometría de masas de alta resolución para la determinación de compuestos emergentes en plástico, textiles o papel». Siempre ha trabajado en el área de contaminación ambiental y procesos verdes, ya que le resulta «muy gratificante poner mi granito de arena en la mejora del medio ambiente y la protección de la salud respecto a la exposición a contaminantes tóxicos, los cuales son cada vez más diversos en nuestros productos de consumo». También disfruta con «la supervisión de estudiantes de doctorado, grado y máster y con la docencia práctica y teórica».

Residuos agroindustriales
Tras su estancia en el extranjero, se incorporó al grupo de investigación FQM186 del Departamento de Química Analítica, el mismo en el que realizó su tesis doctoral y que dirige la catedrática Soledad Rubio. Las principales líneas de investigación de este equipo se basan en el diseño y aplicación de disolventes verdes alternativos (con menor impacto que los convencionales) para extracción y desarrollos analíticos, tratamiento de aguas y valorización de residuos agroindustriales. Son conocidos como disolventes supramoleculares, para los cuales tienen financiación nacional e internacional.

La investigadora afirma que
«Es de destacar -explica la investigadora- la extracción de compuestos bioactivos de microalgas, residuos de café y residuos de tomate, para lo que colaboramos con Universidades de varios países y con empresas del sector». Asimismo, hacen estudios más orientados a identificar contaminantes emergentes en materiales o productos de consumo y su migración al polvo doméstico como fuente de riesgo para la salud, especialmente para los niños. En este sentido, han identificado recientemente y por primera «contaminantes relacionados con bisfenol A en papel térmico, como tickets de compra, y en polvo recogido en casas y oficinas de Córdoba. Estos compuestos podrían actuar alterando el sistema hormonal», advierte la investigadora.

Ana Ballesteros añade que, aunque son muchas las tareas de docencia e investigación y a veces puede resultar difícil compatibilizarlas, participa activamente en tareas de docencia del Departamento. También se ha involucrado en seminarios de escuelas internacionales o proyectos de innovación docente. «Es muy gratificante el servicio de formación que puedo ofrecer a través de la actividad docente, la interacción con los estudiantes y las sinergias investigación-docencia, por ejemplo con la incorporación de los últimos avances científicos en las clases», finaliza.
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Fuente: sevilla.abc.es