Los setos vegetales y la biodiversidad – Revista OTWO Marzo de 2023

Artículo publicado en nuestra sección Hábitat COAMBA de la revista OTWO nº 44 del mes de marzo de 2023. Desde la Página Nº 62 a la 85.

Autores:

  • Miguel Óscar García Fernández: Ambientólogo, Máster en Análisis y Prevención del Crimen, Experto en Criminología Medioambiental, Experto en Gestión de Residuos y Economía Circular y Perito Ambiental. Colegiado COAMBA 1556.
  • Raúl Molleda García: Quiropterólogo miembro de la Asociación Española para la Conservación y el Estudio de los Murciélagos –SECEMU- y de la Asociación MUR, con varias publicaciones científicas.
  • Juan Antonio Durán Gómez: Botánico de referencia a nivel nacional, con numerosas publicaciones científicas.
  • Eduardo Oliver Ruiz: Entomólogo miembro de la Sociedad Entomológica Aragonesa, con numerosas publicaciones científicas.

La configuración del territorio ofrece elementos paisajísticos y componentes biológicos que pasan habitualmente desapercibidos para la sociedad. Los setos son formaciones vegetales diferenciadas que forman parte de nuestro territorio, con especial significación en aquellos espacios en los que no hay presencia de bosques o su representación resulta marginal.

Los setos son el resultado de la presencia de una o varias especies arbustivas que, de forma aislada o combinada con otras formaciones vegetales, se establecen como unidades independientes dentro de una zona concreta.

Si bien su ubicación espacial se suele ceñir a los linderos de las fincas, tanto rurales como urbanos urbanas, también pueden encontrarse en lugares donde la presión y el interés agrícola-forestal son reducidos.

Las especies que conforman los setos no son exclusivas de estas formaciones, encontrándose de forma muy extendida también en bosques, e incluso de forma aislada sin llegar a formar una comunidad vegetal.

Tradicionalmente los setos han tenido una utilidad reseñable para el Ser humano, sirviendo como fuente de aprovisionamiento de leña, madera para diversos fines, protección contra los vientos, la lluvia y el sol.

La implantación de setos ayuda a la formación y estabilización del suelo, y ofrece una protección contra la erosión, especialmente significativa en zonas de fuerte pendiente, en donde esta suele manifestarse de forma más acusada.

Su papel dentro del ciclo hidrológico también resulta reseñable, aun no teniendo la trascendencia que puede atribuirse a otros grandes actores como los océanos y los bosques. Su contribución a retener y liberar progresivamente el agua proveniente de precipitaciones y cauces fluviales está ya ampliamente reconocida, pudiendo incluso retener varios metros cúbicos por cada metro lineal de arbolado; siempre en función del tipo de suelo, tipo de arbolado y otros factores adicionales. De esta manera, completamente natural, se consigue la estabilidad de las cuencas hidrográficas. Y en este contexto también cabe indicar la influencia positiva que ejercen estas formaciones sobre el clima.

Su contribución a la fijación de carbono y depuración ejerce un efecto sumativo. La capacidad de retención de CO2 se estima en varios cientos de kilos por cada kilómetro de seto, en función principalmente de la edad de los arbustos que lo componen.

Su presencia ayuda también a paliar los efectos de los compuestos contaminantes, utilizados principalmente por la agricultura industrial: fertilizantes y pesticidas, entre otros.

La presencia de setos aporta componentes positivos desde el punto de vista paisajístico, tanto en ambientes rurales como urbanos, diversificando la configuración del entorno y ofreciendo espacios mucho mas estimulantes y amigables.

Uno de los aspectos más beneficiosos atribuidos a los setos es la capacidad que poseen para fomentar la biodiversidad. Esta característica es especialmente reseñable puesto que, efectivamente, la presencia de este tipo de formaciones estimulan la cantidad y diversidad de especies, tanto animales como vegetales, conformando nichos ecológicos merecedores de ser estudiados con más profundidad.

La fauna y los setos se entienden

Las formaciones vegetales se benefician de la presencia de fauna. La interacción entre vegetal y animal se resuelve con un balance claramente positivo para ambos. El equilibrio entre estos es el resultado de la interacción complementaria, que se traduce en la consolidación de sus vínculos a lo largo del tiempo.

Igualmente la fauna en general se beneficia de los setos puesto que les resultan de vital importancia para el desarrollo de los procesos vitales. Hacer una descripción detallada de toda la fauna que se beneficia de estas formaciones resultaría interminable, pero quizá tenga sentido mencionar la importancia que tienen, especialmente, en los espacios desprovistos de cualquier tipo de vegetación arbórea. En estos espacios la función del seto trasciende de lo puramente enriquecedor y se convierte en absolutamente vital para los diferentes animales. Y este contexto es el que finalmente permite que puedan desarrollarse con una cierta seguridad la alimentación, la reproducción y la interacción con el resto de los organismos.

La importancia de estas formaciones es especialmente apreciable en determinadas especies de murciélago como los incluidos dentro de los géneros Rinolophus, Plecotus, Myotis y Barbastella. Estos escenarios, rebosantes de recursos alimenticios, son frecuentados sistemáticamente por esos excepcionales mamíferos. El estatus de protección legal de los quirópteros en general es de los más elevados dentro de la normativa europea y nacional. La interacción en estos espacios permite ejercer un control biológico eficaz de las plagas que, de no ser contenidas adecuadamente, podría afectar incluso a los cultivos agrícolas.

Las grandes extensiones de terreno, especialmente las comprendidas dentro de la región fitogeográfica Mediterránea, han sufrido históricamente una desmedida deforestación, quedando expuestos a la vacuidad de los espacios abiertos caracterizados por la carencia casi absoluta de vegetación. En algunos casos extremos la apariencia casi desértica ofrece muy pocas posibilidades de supervivencia a las resilientes especies presentes en la zona. En estos casos, disponer de un recurso tan valioso como son los setos, puede llegar incluso a determinar su supervivencia.

La observación de estos áridos parajes, dramáticamente deforestados durante siglos, permite descubrir cuan importante es la presencia de estos setos vegetales. Las escasas formaciones presentes sirven de cobijo a una fauna que en muchos casos difícilmente llegamos a relacionar con estos espacios. Cobijados dentro de estos, pero muy alejados de cualquier bosque, podemos encontrarnos incluso ungulados de gran porte que, resignados a morar por estos yermos parajes y en su empeño por sobrevivir, aprovechan formaciones vegetales como refugio vital, elevado en este caso a la condición de único e ineludible.

El monocultivo extensivo ofrece en algunas ocasiones tregua al arbolado que, si bien resulta en muchos casos casi inapreciable, se erige como elemento distorsionador de un paisaje lineal y ralo hasta la extenuación. En estos lugares, resulta extremadamente difícil sostener una comunidad biológica que goce de viabilidad pero, sin embargo, las posibilidades de transformar estos paisajes en lugares más amigables con la biota son tan incuestionables como complejas y reales.

Los setos como albergue y refugio necesario para la fauna entomológica

La disposición de formaciones vegetales de porte arbustivo resulta, además de decorativo, un recurso de enorme valor para la fauna en general y muy especialmente para la entomológica. Incluso los apantallamientos vegetales que tan comúnmente encontramos en las parcelas sobre las que se asientan diferentes tipos de edificaciones, resultan de transcendental importancia para asegurar una habitabilidad razonable para las especies animales, más
allá de los espacios no antropizados.

La fauna invertebrada encuentra en estas formaciones vegetales un reducto propicio para desarrollar al menos parte de su ciclo biológico. Su alimentación se ve facilitada por la disposición de múltiples recursos, presentes desde las flores hasta las raíces.

Una función quizá menos apreciable, pero no por ello menos importante, es la de refugio. La configuración de estas estructuras vegetales pueden favorecer en mayor o menor medida la protección de esta pequeña fauna, sirviendo como elementos disuasorios para aves, murciélagos, reptiles, e incluso hormigas, arañas, crisopas, avispas, etc. Sin embargo, la presencia de estos depredadores, precisamente en estas zonas, se debe a la abundancia de presas. Es esta circunstancia la que termina por llamarnos la atención como una las muchas aparentes «contradicciones“ que nos ofrece la naturaleza. Las interacciones entre todos los actores presentes en este ecosistema se desarrollan de forma constante y en equilibrio dinámico.

Desde el punto de vista de las especies entomológicas presentes en los setos, podríamos distinguir tres grandes tipos:

  • Setos monoespecíficos sin flores. Las especies que se refugian en este tipo de setos suelen ser artrópodos nocturnos o de vida crepuscular, como mariposas nocturnas con o sin aparato libador o espiritrompa (heteróceros), avispas pequeñas (himenópteros), moscas o mosquitos (dípteros), tijeretas (dermápteros), entre otras muchas. Algunas están íntimamente ligadas a unas especies vegetales concretas y ausentes en otras que no les son afines.
  • Setos monoespecíficos con flores. En estos se puede encontrar la misma fauna que en el caso de los setos monoespecíficos que no tienen flores, más otras especies de configuración más especializada y con aparato libador, entre las que podríamos destacar la Callimorpha (Euplagia, Panaxia) quadripunctaria, prioritaria según la Directiva Hábitats (Anexo II) y en drástica recesión.
  • Setos mixtos. Dada la heterogeneidad que les caracteriza, suelen albergar un mayor número de especies que en los casos anteriores, pudiendo incluso encontrarse también mayor abundancia de ejemplares. Las interacciones de los organismos presentes dentro de este tipo de setos resultan más complejas e interesantes.

Algunas especies tradicionalmente ligadas a zonas de protección bien conformadas como cuevas, lugares abrigados y casas abandonadas, se encuentran con cada vez más frecuencia en estructuras arbustivas, como es el caso de la Hypenea obsitalis. Quizá las variaciones climáticas tendentes a ofrecer escenarios con temperaturas menos rigurosas estén favoreciendo este tipo de comportamientos, aun no suficientemente estudiados.

Los setos y las energías renovables, compatibilidad necesaria

Las cada vez más fomentadas energías renovables, principalmente visibilizadas en su expresión fotovoltaica y eólica, resultan ser vectores de incidencia sobre el medio en el que se instalan. Para su implantación se requiere de una ocupación del territorio que, lejos de resultar inocua, puede general ciertas alteraciones de diferente dimensión en función de múltiples factores asociados a la propia infraestructura y fragilidad del entorno.

La coexistencia de estas formaciones vegetales con infraestructuras como los parques fotovoltaicos instalados sin elevación no siempre es aceptada por la industria energética. La posibilidad de eliminación de estos setos puede incluso convertirse en la única opción aceptada, desproveyendo al medio de un recurso biológico de trascendente importancia y en clara recesión. Resulta cada vez más habitual encontrarnos un paisaje enriquecido de paneles fotovoltaicos, pero absolutamente desprovisto de cobertura vegetal arbórea y, en muchos casos, ni siquiera en forma de núcleo arbustivo concentrado. De esta manera se desprovee al terreno de lo que ha supuesto durante largo tiempo el último recurso vegetal de mediano y gran porte.

España es un país en el que la superficie forestal de arbolado autóctono ha sido drásticamente cercenada durante los últimos siglos, propiciada en buena parte por industrias completamente abusivas, irrespetuosas y muy poco previsoras de las consecuencias que esta forma de proceder iba a provocar a medio y largo plazo. Estas nuevas infraestructuras están afectando directamente a las ya escasísimas formaciones arbustivas presentes en nuestro territorio, especialmente en todas las zonas de influencia mediterránea, contribuyendo de esta manera a la alteración y merma de los recursos biológicos a ellas asociados. La necesidad de un intervencionismo más coherente con la fragilidad de estos reductos se impone ya como una exigencia ante la que ningún tipo de transigencia injustificada debiera tolerarse.

La preservación e incluso fomento de los setos vegetales debe esgrimirse como condición innegociable si realmente se quiere conseguir un desarrollo del sector energético sostenido sobre criterios de coherencia, sostenibilidad y compatibilidad no excluyente.

Pequeños gestos, grandes beneficios

La preservación de las estructuras vegetales de porte arbustivo resulta hoy en día más necesaria que nunca. La recuperación de estas formaciones debiera ser estimulada activamente por los diferentes agentes sociales, bien desde las instancias administrativas, desde el tercer sector, a nivel particular e incluso desde los sectores agrícolas y ganaderos.

La implantación de nuevos setos resulta una tarea sencilla, económica y de enorme repercusión medioambiental. Igualmente permite la observación de los resultados a muy corto plazo. Los beneficios son fácilmente observables y difícilmente cuestionables, pero sin embargo existe una escasa o nula estimulación para fomentar esta transcendental silvicultura de reparación. Es más, en este tipo de actuaciones es donde podemos adivinar una acepción reveladoramente positiva del término cortoplacismo. De hecho, se puede asegurar que pocas intervenciones antrópicas pueden resultar tan beneficiosas, económicas, inmediatas, sencillas de implementar y visiblemente transformadoras del entorno, como es la implantación de setos vegetales.

¿Cómo se implanta un seto?

En primer lugar debe tenerse en cuenta que es recomendable trabajar con especies autóctonas, dados los múltiples beneficios que aportan. Las formas de implantar setos son variadas pero resultan particularmente eficientes las que a continuación se detallan:

  • Implantación por esqueje. Es una técnica apropiada para algunas especies, que consiste en la poda de ejemplares arbustivos ya maduros o semi-maduros, realizando «estaquillas» de unos 30 centímetros. Estos esquejes se obtienen de la rama, cortando la parte situada entre la zona leñosa y los brotes tiernos de último año, y que tenga un diámetro moderado o pequeño. La poda se realiza a finales en invierno, hasta principios de primavera, antes de que comience la aparición de hojas y brotes nuevos.

Las estaquillas pueden disponerse directamente en la zona en la que se ha decidido implantar el seto, previa preparación del terreno, o en un espacio adecuado para favorecer su enraizado y maduración, La tierra en donde se ubicarán debe ser rica en nutrientes, estar suelta y con la textura adecuada. Algunas especies ofrecen una efectividad de enraizado muy elevado. Se debe respetar la disposición en la que se encontraba el esqueje en la planta, no invirtiendo la polaridad. En el caso de haber optado por el cultivo y la maduración en un lugar diferente a donde finalmente se terminen plantando, se deberá esperar al menos hasta el año próximo para poder trasladarlas a su destino final.

  • Implantación por siembra. Se debe recoger la semilla en el momento oportuno de maduración y, si queremos agilizar su germinación, someterla al tratamiento que proceda para sortear el posible letargo que pudiera tener. Una vez preparada para la siembra se puede realizar en bancales para su posterior extracción, cuando se haya desarrollado suficientemente.

Otra técnica que ofrece muy buenos resultados es preparar los bancales en la misma zona en la que se pretendía implantar el seto. De esta manera se simplifica el trabajo y no se requiere manipulación de la planta a posteriori. Este tipo de cultivo permite un crecimiento muy homogéneo y denso, si disponemos varias filas longitudinales de semillas en el bancal. Resulta sorprendentemente efectivo incluso con especies de porte más arbóreo como la encina, por ejemplo, consiguiendo setos prácticamente impenetrables durante los primeros años y completamente integrados en el medio.

Fuente: Revista OTWO nº 44 de mes de marzo de 2023.

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