El MAGRAMA abre a información pública el Plan Nacional de Calidad del Aire 2013-2016

Según el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, el Plan AIRE establece objetivos específicos y acciones realistas para reducir las emisiones. Incorpora 79 medidas horizontales y sectoriales para mejorar la calidad del aire y fomentar los transportes menos contaminantes. Hasta el 10 de marzo se pueden presentar alegaciones.

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) abrió ayer viernes día 15 el plazo de información pública del Plan Nacional de Calidad del Aire y Protección de la Atmósfera (Plan AIRE) 2013-2016, que establece nuevos objetivos específicos realistas y medidas eficaces para reducir las emisiones en las ciudades.

El Plan AIRE es un instrumento para la creación y desarrollo de un marco que permita a las distintas administraciones implicadas actuar para mejorar la calidad del aire y reducir las emisiones. Para ello, incorpora 39 objetivos específicos que suponen 79 medidas, divididas en horizontales y sectoriales.

Durante su tramitación, la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental y Medio Natural del MAGRAMA ha distribuido a las Comunidades Autónomas un borrador del Plan AIRE para hacerles partícipes en su elaboración. Prácticamente todas ellas han aportado sus sugerencias y comentarios, que han sido también tenidos en cuenta para mejorar el texto.

Una vez incorporadas dichas aportaciones, esta iniciativa estará sometida a información pública hasta el próximo 10 de marzo. De nuevo, las alegaciones que se presenten, serán tenidas en cuenta, antes de su aprobación definitiva por acuerdo de Consejo de Ministros, previsto para finales del mes de marzo.

Calidad del aire como materia educativa

El Plan AIRE incluye medidas para abordar los problemas en materia de calidad del aire desde su origen. Entre ellas, se encuentran las destinadas a fomentar el uso de transportes menos contaminantes, así como el transporte público en sustitución del vehículo propio de combustión convencional, e iniciativas para discriminar de forma efectiva los vehículos menos eficientes y más contaminantes.

Con este Plan, se pretende además transmitir a la sociedad que una determinada actitud ciudadana, a través de actuaciones individuales, puede hacer que la contaminación disminuya. Para alcanzar ese objetivo, lo primero es conseguir que la información sobre la calidad del aire sea más accesible, transparente y fácil de entender.

Por ello, adopta medidas para que la información esté disponible en tiempo real y sea presentada al ciudadano de una forma sencilla. Además, pretende mejorar la formación de la sociedad en este ámbito, incorporando la calidad del aire como materia en el ciclo de educación secundaria.

El Gobierno penalizará fiscalmente los coches más contaminantes

El Gobierno, consciente de que en España “aún existen niveles de contaminación preocupantes para la salud humana y el medio ambiente”, quiere penalizar fiscalmente a los coches más sucios. Y tiene previsto hacerlo reformando el impuesto de circulación, según recoge el Plan nacional de calidad del aire y protección de la atmósfera 2013-2016.

El texto prevé reformar el impuesto, que se paga cada año y recaudan los consistorios, mediante “la inclusión de criterios ambientales”. La filosofía que subyace es que “quien contamina, paga”.

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente colgó ayer por la tarde en su página web una versión ligeramente modificada de un borrador previo, con fecha de 10 de enero y al que tuvo acceso EL PAÍS, en la que suaviza el enunciado de esta medida, la 12.1., que pasa de titularse “reforma del impuesto” a “creación de un grupo de trabajo para la evaluación de la reforma del impuesto”. El cambio puede deberse a que alguna instancia ha pedido modificar el borrador de enero, que circuló entre comunidades autónomas, ministerios y algún Ayuntamiento. Hacienda, por ejemplo, siempre se ha opuesto a que Medio Ambiente entrara en cuestiones fiscales.

Actualmente, el impuesto de circulación grava en función de la potencia fiscal de los motores. Lo que pretende el ministerio es que lo haga según el grado de contaminación que emiten los vehículos (dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno y partículas). El plan señala que el cambio se acordará con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) para que “ningún Ayuntamiento pierda ingresos por aplicar el nuevo impuesto”. Los vehículos más antiguos, que son también los que más contaminan, pagarán más. El borrador propone fijar un tipo impositivo mínimo y otro máximo para que las ciudades tengan margen de maniobra: “La contaminación atmosférica no reviste la misma gravedad en ciudades como Barcelona, Madrid o Sevilla que en centros urbanos poco poblados”.

La propuesta del plan de calidad del aire es muy similar a la que hizo el entonces alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón (PP), a principios de 2011. Un episodio prolongado de boina sobre la capital había obligado al Ayuntamiento a alertar de los altos niveles de contaminación en los paneles de la M-30, la vía de circunvalación de la ciudad. Gallardón anunció que iba a “instar” al Gobierno a que “iguale o penalice la tributación del combustible diésel” —responsable de los altos niveles de dióxido de nitrógeno en las ciudades— sobre el de gasolina. La FEMP tumbó su iniciativa.

También la entonces ministra de Medio Ambiente Rosa Aguilar propuso en el plan de calidad del aire elaborado por el anterior Gobierno socialista medidas para equiparar la fiscalidad del diésel y la gasolina. No eran obligatorias. El último Consejo de Ministros de la legislatura, del 4 de noviembre de 2011, aprobó el plan. A los pocos meses, el nuevo ministro, Miguel Arias Cañete (PP), aseguró que pensaba cambiar el plan heredado de su antecesora para hacerlo “más realista”. La reforma fiscal se justifica así —y es igual en los dos textos—: “A pesar de las medidas medioambientales que se vienen adoptando en los últimos años, la calidad del aire, fundamentalmente en los centros urbanos más importantes, continúa estando por debajo de los estándares regulados. Esta reflexión nos lleva a concluir que es preciso abordar este problema utilizando instrumentos hasta ahora no considerados”.

El plan, al que se puede alegar hasta el 10 de marzo, incluye:

» Limitar o prohibir la entrada de coches ‘sucios’. Son los Ayuntamientos “los que tienen que actuar sobre el tráfico circulante”, afirma el texto. Según el plan, fueron las Administraciones locales las que pidieron al Gobierno que modificara “el marco legal para poder actuar de forma armonizada y coordinada […] ante episodios de contaminación o en zonas en las que sea necesario proteger su atmósfera limitando o prohibiendo la entrada de los vehículos más contaminadores”.

» Qué es un episodio de contaminación. Los Ayuntamientos tienen sus propios protocolos, puesto que no existe una normativa estatal. El ministerio quiere determinar en qué casos hay que alertar y tomar otras medidas como “restricciones a la circulación o estacionamiento de determinados vehículos, en función de su grupo de clasificación de acuerdo con su potencial contaminador”. También podría haber limitación a la circulación de taxis en vacío y restricción a vehículos comerciales y de reparto.

» Zonas de bajas emisiones en las ciudades. Muy habituales en muchos países europeos, como Alemania o Italia, en estas zonas solo se puede circular si el vehículo cumple unas determinadas características de emisiones. Habrá un “marco normativo estatal”, asegura el borrador del plan, y será en 2015. Dirá cómo se designarán y cómo se señalizarán.

» Pegatinas de colores. El Gobierno tiene previsto identificar con pegatinas de colores a los vehículos según su grado de contaminación. Los más sucios tendrán el acceso restringido en 2015. Habrá seis categorías. El sistema de colores, y el régimen sancionador en caso de infracción, se regulará mediante una normativa específica. “Se pretende fomentar el empleo de vehículos con tecnologías menos contaminantes, posibilitando la priorización del empleo de ciertos vehículos en determinadas vías, la exención del pago en estacionamientos regulados, la aplicación de beneficios en su empleo por profesionales o la restricción al uso en determinados supuestos, zonas u horarios”.

» Reducir la velocidad a la entrada de las ciudades. El plan habla de “coronas de velocidad” para regular la velocidad en las áreas metropolitanas y entornos de las ciudades en 2015. Exige modificar el Reglamento General de Circulación. En función de la proximidad a la ciudad, habrá tramos de 120, 100, 90, 80 y 70 kilómetros por hora.

 

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