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Xylella fastidiosa ¿crónica de una muerte anunciada?

“Nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena”, “Que viene el lobo…, que viene el lobo”, estos dos refranes de la cultura popular se aplican cuando no le damos la debida importancia a un problema que eminentemente nos va a afectar, o ya nos ha afectado.

En la actualidad, la olivicultura del sur de Europa, se enfrenta al mayor reto conocido para su supervivencia, generado por una enfermedad que afecta a los propios olivos. La Xylella fastidiosa, también conocida como ébola del olivar o enfermedad de Pierce, es considerada como una amenaza emergente en el seno de Europa, con daños ya certificados en el sur de Italia y Baleares. La Xylella fastidiosa es una bacteria originaria del continente americano (donde ha causado graves daños) afectando a cultivos leñosos. Se transmite a través de insectos vectores y se aloja en el xilema del hospedador. Esta bacteria provoca un decaimiento rápido y generalizado de la planta, provocando en la mayoría de los casos, la seca de las hojas y las ramas y finalmente la muerte de la planta. La entrada de esta enfermedad en la península ibérica se puede producir a través de la llegada de especies de plantas ornamentales que ya se encuentren afectadas, o que transporten insectos que pueden transmitir la enfermedad.

El principal factor limitante en la supervivencia de la bacteria son las temperaturas mínimas, en las cuales no sobrevive. El clima cálido-templado con inviernos suaves del sur de España, la gran cantidad de superficie ocupada por el olivar y la cercanía a la que se encuentra la bacteria (Italia y Baleares), hace presagiar un futuro incierto para que Andalucía siga siendo la región con mayor producción mundial de aceite de oliva, debido a que la erradicación de esta enfermedad una vez detectada es imposible en la actualidad, y la única estrategia ante esta plaga es la prevención.

En España se están realizando controles fitosanitarios en todas las Comunidades Autónomas, prestando especial atención al material vegetal procedente de las zonas con presencia de la bacteria (Sur de Italia, Canadá, Argentina, Estados Unidos, Méjico, Costa Rica, Venezuela, Brasil y Paraguay). Además, se siguen realizando controles fronterizos de material importado procedente de terceros países. Desde la Unión Europea ya se ha prohibido la entrada de material vegetal desde países como Honduras y Costa Rica, aunque no existe un reglamento específico y generalizado a todos los miembros de la unión para evitar la entrada de la bacteria.

Aún no se ha detectado la presencia de la bacteria en la península, si en Baleares. La preocupación ante su llegada es cada vez más patente entre científicos y productores. Se están realizando esfuerzos por parte de las administraciones, especialmente enfocados, a los controles fitosanitarios del material vegetal que entra en la Unión Europea de países donde ya se ha detectado la enfermedad, principalmente desde el continente americano. Así mismo, llevar a cabo control fronterizo total de la llegada de plantas a España es imposible, ya que las vías de entrada son muy diversas (aérea, marítima, viaria, vial…) y los recursos de inspección son limitados.

Como ya se ha constatado en Italia, la expansión de la Xilella fastidiosa es casi imposible de controlar y su entrada en la península ibérica puede ser cuestión de tiempo. Muchas plataformas de productores y comunidades científicas, estiman que se debería declarar el tráfico internacional de vegetales, como potencialmente peligroso para el medio ambiente.

La alerta en las explotaciones olivareras de Andalucía es más que evidente, dado que la producción de aceite de oliva es el principal sustento en la economía de muchas zonas, y los cultivos tradicionales de cereal en las grandes campiñas, se han convertido en olivares.

Si finalmente la Xylella fastidiosa entrara en Andalucía y afectara al olivar, generaría un gravísimo problema económico y social, dada la casi total dependencia que algunas comarcas tienen con la explotación de esta especie arbórea.

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Diego Fernández Moreno

Fuente: gecoam.com