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Barreras invisibles: diferentes políticas sanitarias restringen el movimiento de los buitres

Eneko Arrondo, investigador predoctoral de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), nos trae el resumen de su último trabajo, publicado recientemente junto a otros autores en la revista Biological Conservation. En él nos cuenta cómo las fronteras administrativas se pueden convertir en verdaderos obstáculos para el movimiento de los animales cuando los países tienen distintas políticas sanitarias.

Bajo determinadas circunstancias, las fronteras políticas pueden llegar a convertirse en barreras ecológicas. A priori, no esperaríamos que este fenómeno pudiera darse dentro de regiones como la Unión Europea, donde los países miembros deben acatar las ordenanzas de la Comisión Europea. Sin embargo, la flexibilidad que permiten estas leyes, puede tener impactos impredecibles sobre la biodiversidad debido a la desigual interpretación de una misma ley por parte de países que comparten frontera. Sorprendentemente, las especies con gran capacidad de desplazamiento, que en teoría son menos sensibles a los posibles efectos derivados de las fronteras administrativas, también pueden llegar sufrir sus consecuencias.

En este trabajo, analizamos cómo las diferentes normativas que se aplican en España y Portugal, en cuanto al tratamiento de los cadáveres del ganado doméstico, afectan al movimiento de los buitres. Así, gracias al seguimiento mediante GPS de 60 individuos de buitre leonado (Gyps fulvus) y 11 de buitre negro (Aegypius monachus), hemos observado que la frontera entre ambos países actúa como una barrera casi impermeable para las dos principales especies de aves carroñeras Ibéricas. Ambas especies evitan adentrarse en territorio portugués por razones sociopolíticas que no tienen que ver con el uso del suelo, la topografía o la densidad de ganado a ambos lados de la frontera. La administración española ha vuelto a permitir el abandono de animales muertos en el campo después de que fuese prohibido a raíz de la enfermedad de las “vacas locas”. En cambio, el estado portugués sigue manteniendo la obligatoriedad de enterrar o incinerar los cadáveres animales, lo que se traduce en un descenso de la cantidad de alimento disponible para las aves carroñeras. En consecuencia, los buitres leonado y negro evitan campear en territorio portugués, pues la relación coste-beneficio entre la distancia de desplazamiento y los recursos obtenidos ofrece un balance poco ventajoso. Nuestros resultados deben servir como llamada de atención para los políticos y gestores medioambientales, ya que abandonar el ganado muerto no sólo ayudaría a la conservación de los buitres sino que ahorraría una gran cantidad de dinero y reduciría enormemente las emisiones de CO2 producidas durante el transporte e incineración de los cadáveres (estudio). Así pues, una vez más se demuestra que la conservación de especies con grandes capacidades de movimiento, en particular los buitres, necesita de la coordinación internacional, especialmente a nivel Europeo.

Los paneles a y b muestran las localizaciones registradas por dos poblaciones de buitre ibérico (en rojo la población del valle del Guadalquivir y en azul la del valle del Ebro) y la población de buitre negro nidificante en el Parque Nacional de Cabañeros, respectivamente. Las gráficas de los paneles c y d muestran la reducción del número de localizaciones (arriba en vuelo, abajo posados) según aumenta la distancia a la frontera con el territorio portugués. Figura: Eneko Arrondo y colaboradores.

Ver publicación.

Fuente: ecomandanga.org